Caperucita


Caperucita anda sin apartarse del sendero hacia casa de su abuelita, tal y como le ha indicado su madre. El lobo la sigue y pronto saldrá a su encuentro, pero Caperucita, que aún no sabe lo mal bicho que es el lobo, no tendrá miedo de él.

Solo entrar en la casa la invade un extraño presentimiento y se siente muy incómoda. Se acerca a su abuela y le dice “Pero abuelita, que boca tan grande tienes”. Pobre Caperucita, pronto estará en la panza del lobo. Ojalá se hubiera fiado de su intuición.

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